Conociendo al Espíritu - Parte 1

¿Has visto un maestro artesano soplador de vidrio?, son artesanos que usan una técnica especial para trabajar con el cristal y realizar hermosas piezas de colección. Son tan reconocidos que tienen su propio reality show en Netflix. Esto me hace recordar la famosa frase «Esto no es soplar y hacer botella» cuya historia se remonta a la isla Murano, en Venecia, Italia; donde están los mejores artesanos sopladores de vidrio. Ellos luchaban por un mejor salario; el cristal era vendido por grandes cantidades de dinero, pagaban fortunas por las piezas, pero a ellos solo les daban migajas. Un día frenaron labores, hicieron una huelga. Su única petición era que se acercaran a ver como trabajaban el cristal y observaran lo justo de sus peticiones. Después de varios días, funcionarios del gobierno los visitaron. Y un artesano invitó a uno de ellos a realizar una figura de cristal. El artesano le explicaba paso a paso y el funcionario solo debía seguirlo. Vencido por el calor y la poca destreza, no pudo darle forma a nada. A lo que el artesano hablándole a todos los funcionarios les dijo: «Vieron, esto no es solo soplar y hacer botellas de la nada»


Este trabajo tiene muchos detalles y si uno de ellos es pasado por alto, todo se echa a perder. El calor del horno, el tiempo exacto dentro de el, la cantidad de aire a soplar, los giros de su herramienta, cortar en el momento y lugar exactos. No es solo soplar y hacer botellas!


Esto nos hace reflexionar en el tema del Espíritu Santo. Escuchamos hablar de él por todos lados y en diversas situaciones pero lo conocemos muy poco. Somos como esos funcionarios; pensamos algo muy vago acerca del Espíritu Santo pero nunca nos hemos acercado a conocerle. Algunos dicen «que es una presencia que da paz, otros que es una unción sobrenatural o un ambiente de milagros; hay quienes piensan que es algo espeso como una nube o fuego que te quema y te hace danzar, reír, o hablar en lenguas» Expresamos cuanta cosa escuchamos, algunas de ellas sin ningún sustento bíblico. Esa es la invitación inicial para este iClass. Acercarnos a Su Persona para conocerle profundamente.



1. La verdadera necesidad


¿Has visto que las medicinas tienen efectos más rápidos?, en sus publicidades dicen cosas como: «Efecto inmediato, rápida para calmar el dolor, ultra rápida acción». Al parecer queremos que la medicina haga efecto lo más rápido posible. Suele suceder que nos imaginamos al Espíritu Santo como un tipo de pastilla ultra rápida, que trae lo que necesitamos. Es la pastilla que nos hace hablar en lenguas o la pastilla que nos da paz, o la que nos llena de valentía. Lo vemos como algo que simplemente podemos tomar cuando lo necesitamos y luego dejarlo a un lado.


Luego que el Espíritu Santo fundó la iglesia en hechos (Pentecostés). Nos damos cuenta que existe una descripción muy hermosa de los creyentes que han recibido al Espíritu Santo. La encontrarás dos o tres veces en la biblia. Es un nombre que ellos mismos se dieron. Se hacían llamar: «Los del camino».


Por aquel tiempo se produjo un alboroto no pequeño por motivo del Camino.

(Hechos 19:23)


Este nombre representaba una forma de vida que iba en contra de todo estilo de vida de las regiones donde vivían. De hecho, esta es la razón por la que el escritor nos dice que había un gran disturbio. La gente del camino, había decidido no vivir de acuerdo a las formas culturales de la ciudad de Éfeso y esto causó gran revuelo. De allí debieron salir escoltados, porque las personas querían matarlos.


En muchas ocasiones los del camino estuvieron frente a situaciones difíciles por mantenerse firme en sus convicciones y llamado. Fueron azotados, apedreados, pasaron naufragios, recorriendo multitud de caminos, a punto de ahogarse en ríos, cayeron en manos de ladrones o turbas enojadas, sufrieron grandes fatigas, noches sin dormir, puestos a prueba con hambre, sed y frío y mucho más. (Hebreos 11.36-38, 2 Corintios 11.23-29) Pero eso no los desmoronaba, al contrario les identificaba con su Señor, les daba más fuerza, porque tenían una convicción:


Él ha puesto su Espíritu Santo en nuestros corazones como testimonio de que vivimos en él y él en nosotros. (1 Juan 4:13)


La vida cristiana para ellos no era una enseñanza más. Como si fueran las noticias del día en redes sociales. Ellos pensaban, hablaban y actuaban diferente, gracias al Espíritu Santo que habitaba en sus corazones.

Somos creyentes del camino. Comenzamos a caminar cuando vinimos a Cristo en fe, pero no nos detenemos. Estamos siendo santificados cada día. Y la palabra nos transforma para hablar, pensar y actuar diferente.


Tenemos una gran necesidad de tener la misma convicción de los apóstoles acerca del Espíritu Santo que ha sido puesto en nuestros corazones. Es imposible como creyentes transformar nuestras familias y entornos en nuestras fuerzas. No podríamos soportar los valles de dificultades y de oposiciones con solo enseñanzas escritas en nuestros cuadernos. Necesitamos al Espíritu Santo.



2. El espíritu Santo es Dios.


Algunas personas se imaginan al Espíritu Santo como si fuera un representante de ventas. Creen que el Espíritu de Dios, es alguien externo, con un cargo inferior al Padre o al Hijo. Otros se imaginan al Padre, Hijo y Espíritu Santo, como en un podio de carreras; donde el primer lugar lo ocupa el Padre; el segundo lugar el Hijo; y el tercer lugar el Espíritu Santo. Sin embargo la biblia atribuye al Espíritu Santo características divinas, atributos que indican que es Dios.


Para comprender esto a plenitud, debemos conocer una doctrina que ha sido proclamada a lo largo del tiempo por los creyentes, que a su vez hasta el día de hoy sigue siendo socavada y distorsionada. La doctrina del misterio de la Trinidad.


Comencemos diciendo que en el Antiguo Testamento la mayoría de los pueblos que vivían alrededor del Israel, eran politeístas; esto quiere decir que adoraban muchos dioses y diosas. Tenían deidades especiales, dioses para la guerra, la fertilidad, el amor, la naturaleza, entre otros. Sin embargo a Israel se le llamo a adorar a un único Dios. Esto se dio en el marco de un Gran Mandamiento inicialmente. Era tan importante que debía ser transmitido de generación en generación, de padres a hijos:



Escucha, oh Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor uno es. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y diligentemente las enseñarás a tus hijos.

(Deuteronomio 6:4-9)


Pero en el nuevo testamento nos encontramos con pasajes como el que Jesús nombra en la gran comisión que dice:


Por lo tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. (Mat 28.19)


Vemos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo… pero espera un momento… ¿Cómo podemos adorar a un Dios y afirmar tres personas?


Esto es lo que llamamos el misterio de la trinidad. Usamos la palabra misterio, debido a que nuestras mentes finitas nunca podrán comprender completamente este concepto de Dios. Recordemos que podemos conocer lo que Dios ha decidido revelar, pero jamás lo finito podrá comprender lo infinito plenamente.


Cuando hablamos de la trinidad, nos referimos a esto: Dios es uno en esencia y tres en personas.

Es muy importante tener esto claro, porque Dios es uno, el no esta partido en tres. No creemos en tres dioses que forman un gran dios.


Cuando decimos Dios es uno en esencia, nos referimos a que los atributos de Dios, se aplican igualmente a los tres. No se trata de que el Padre, el Hijo y el Espíritu tienen unos atributos diferentes y se suman para hacer a Dios. La santidad, justicia, bondad y el amor, por ejemplo, aplica a los tres. Por eso no existe podio. Uno no es mayor que el otro, ni menos que el otro. Esto también nos ayuda a comprender que Dios en esencia está en todo lugar completo. Como uno. No en partes.


El mismo Jesús, siendo (Dios Hijo, y en forma de hombre Cristo), ratificó la creencia en un solo Dios.


Jesús respondió: «El más importante es: “Escucha, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es (Marcos 12:29)


Ahora, decimos un Dios en esencia, pero también reconocemos tres personas. La persona del Padre, del Hijo y del Espíritu como lo mencionó Jesus, que pueden verse como roles. Y lo vemos a lo largo del nuevo testamento.


Cuando Jesús salía de las aguas del bautismo, los cielos se abrieron y vio que el Espíritu de Dios descendía sobre él en forma de paloma; y una voz de los cielos dijo: «Este es mi Hijo amado, y en él me complazco». ( Mateo 3:16-17)


Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret y él anduvo haciendo el bien y sanando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.

(Hechos 10.38)


Es necesario que las distingamos porque la biblia lo hace, pero no lo dividamos. Porque la biblia nunca lo hace. En la dimensión de Dios, por así decirlo, hallamos un Ser que es tres personas al mismo tiempo pero sigue siendo un solo ser.


Es misterioso para nosotros porque no entendemos cómo un ser puede incluir tres

personas. Estamos acostumbrados a pensar en un ser con una persona. ¿Pero quiénes somos nosotros con mentes finitas, intentando comprender cosas infinitas? Te colocare un ejemplo: El Padre fue quien predestinó todas las cosas en Cristo. Luego el Hijo se entregó y sacrificó, entró en el tiempo para comprar la salvación a aquellos que el padre predestinó. Y el Espíritu Santo santifica aquellos que el Padre predestinó y el Hijo salvo.


Tu me dirías: “ero yo veo como autoridad en la biblia por que a veces dice que Dios envió a su hijo” Si, es verdad. Pero esos rangos son en relación a su misión o rol, Allí encontramos un orden. El padre envía al hijo. Y el padre y el Hijo envían al Espíritu Santo, pero eso no denota que uno es superior o inferior a otro.


Dejame mostrarte algunas partes donde vemos que El Espíritu Santo como persona divina.


Al Espíritu Santo expresamente se le llama Dios.


Mas Pedro dijo: Ananías, ¿por qué ha llenado Satanás tu corazón para mentir al Espíritu Santo, y quedarte con parte del precio del terreno?... ¿Por qué concebiste este asunto en tu corazón? No has mentido a los hombres sino a Dios. (Hechos 5:3-4)


Pedro declara en este pasaje que Ananías ha mentido al Espíritu Santo. Y luego dice con más contundencia que ha mentido a Dios. Es el mismo Pedro que como Judio creía en Dios Padre del antiguo testamento, pero también fue el que reconoció a Cristo como el Hijo de Dios Padre, y ahora reconoce al Espíritu Santo como Dios.


El Espíritu Santo es quien hablo a los profetas.


Con razón el Espíritu Santo les habló a sus antepasados por medio del profeta Isaías… (Hechos 28.25)


Pablo nos dice que El Espíritu Santo habló o inspiró a los profetas. En el antiguo testamento se usa la expresión “Dios dijo”.


Porque así ha dicho el Señor Dios (Isa 30.15)


Entonces Pablo reconoce la divinidad del Espíritu Santo en la inspiración de todos los textos bíblicos.


El Espíritu Santo se evidencia con atributos divinos


La biblia nos dice que el Espíritu Santo es omnipresente. David en el Salmo nos dice:


¡Jamás podría escaparme de tu Espíritu! ¡Jamás podría huir de tu presencia! Si subo al cielo, allí estás tú; si desciendo a la tumba, allí estás tú. (Sal 139. 7-8)



También que es creador. Crear es un atributo divino. Nadie puede crear algo de la nada excepto Dios. El Espíritu Santo estuvo activo antes del primer día de la creación.


En el principio creó Dios los cielos y la tierra. La tierra estaba desordenada y no tenía forma. La oscuridad cubría el profundo abismo, mientras que el Espíritu de Dios se movía sobre las aguas. (Gen 1.1-2)


El Espíritu Santo participó en la acción Divina de la encarnación de Dios Hijo, como Cristo.


El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con Su sombra.

(Lucas 1:35)


También lo vemos como el poder divino que interviene en la resurrección de los muertos.


Y si el Espíritu de Dios que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, él mismo les dará vida a sus cuerpos mortales. (Rom 8.11)


Generar vida a partir de la muerte y crear algo a partir de la nada requiere el poder omnipotente de Dios. Ninguna criatura puede producir algo a partir de la nada. Ninguna criatura puede generar vida a partir de la muerte. Ninguna criatura puede, tampoco, reavivar un alma que está espiritualmente moribunda. Todas estas acciones requieren el poder de Dios. Todas estas cosas pueden ser y son realizadas por el Espíritu Santo.


Jesús mismo ratifica la trinidad y al Espíritu Santo


En las últimas palabras de Jesús antes de ascender a los cielos encontramos que le da un mandato a los discípulos y por extensión a la iglesia y todos sus seguidores, nos dice:


Por lo tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. (Mat 28.19)


Nota el singular. No dice “en los nombres de..”, sino un nombre; por lo tanto un Dios— del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Entonces, es bautizados en el nombre de un Dios, en tres personas. ¿qué es lo que quiso Cristo cuando mandó bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, sino que debíamos creer con una misma fe en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo?


Este es el grandioso Espíritu Santo. Intangible e invisible. Sin embargo, su obra es muy poderosa. El Espíritu genera orden a partir del caos y belleza a partir de la

fealdad. Puede transformar un hombre cubierto de pecado en un modelo de virtud. El Espíritu cambia a las personas. Las capacita con un poder que es capaz de sortear multitud de dificultades. Con el Espíritu Santo podemos cumplir firmemente el propósito que Dios nos envió a realizar en este mundo.


¿Qué te parece?, nosotros pensando que el Espíritu Santo es sólo una energía que viene de vez en cuando para hacer un milagro o como una herramienta más que ayuda a que las iglesias se llenen. Creyendo que el Espíritu Santo es un representante de Dios, cual vendedor de empresa.


El Espíritu Santo es una persona divina, como el Padre y el Hijo.


Él ha puesto su Espíritu Santo en nuestros corazones como testimonio de que vivimos en él y él en nosotros. (1 Juan 4:13)


Entonces este Espíritu de Dios se transforma en nuestro ayudador, capacitador, confortador, defensor, intercesor, guiador; no podríamos dar un paso en nuestra fe si no es por El.


La otra semana continuamos la segunda parte. El Espíritu Santo es una de las tres personas y como tal somos llamados a tener una relación personal con Él.


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