Posicionados en oración



Oren en todo momento. (1 Tesalonicenses 5:17)

¿Qué lugar debería tener la oración en nuestra vida? ¿Poco o mucho? ¿Deberíamos limitar nuestra oración a ciertos días, o a ciertas horas? ¿Deberíamos orar solo por ciertas cosas, ciertos asuntos, ciertas partes de nuestra vida?


Hay un versículo del apóstol Pablo que parece responder a todas estas preguntas. "Oren en todo momento". Eso significa, orar siempre y en todas partes. No hay nada que no podamos llevar a Dios en oración, pidiendo su ayuda. No hay hora del día en la que no nos volvamos a Dios y lo encontremos listo para escucharnos y bendecirnos. Las puertas de la oración nunca se cierran, de día ni de noche.


No hay sitio donde no podamos orar. Dios es tan accesible para nosotros en la calle, en el desierto, en medio de una gran tormenta en el mar o en un edificio consagrado o en la mesa del Señor.


Pero, ¿cómo es posible obedecer esta enseñanza? ¿Vamos a pasar todo nuestro tiempo de rodillas? Este ciertamente no es el significado. Tenemos nuestros deberes, nuestras tareas, nuestro trabajo que hacer. Supongamos que hombres y mujeres pasaran todos sus días en casa orando ¿qué sería de sus asuntos? ¿Qué harían sus familias? Evidentemente, no debemos interpretar la lección de esa manera. Entonces, ¿qué debemos entender por el consejo: "Oren en todo momento"? Orar en todo momento es hacer todo con la oración. Esto no significa que cada obra que emprendemos deba comenzar con un acto formal de oración: detenernos, arrodillarnos y ofrecer una petición hablada. Orar en todo momento es tener el corazón siempre conversando con Dios. Es vivir tan cerca de Dios, que podemos hablar con Él dondequiera que vayamos, hacerle preguntas, y obtener sus respuestas, buscar su ayuda, su sabiduría, su guía, y obtener lo que pedimos. No hay hábito de que debamos formarnos más que el de hablar con Dios sobre todo lo que hacemos.


Esta actitud de oración constante o de una conciencia de la presencia de Dios en todo lo que hacemos. Nos moldea la forma en que pensamos, hablamos y actuamos. Entonces podemos vivir conforme a su palabra.



By: Pr. Holman Sarmiento.


 

Preguntas:

Toma un tiempo y considera estas preguntas:

  • ¿Cómo esta mi vida de oración diaria?

  • ¿Qué cosas no me dejan tener prioridad en mi vida de oración?

  • ¿Cómo con la oración puedo ser más como Cristo?

 

Oración Diaria:

Padre nuestro, me acerco a ti en el nombre de Jesús. Gracias por este nuevo día que me permites vivir. Hoy deseo que coloques en mí un anhelo ferviente por buscarte en oración cada día. Ayúdame a estar consciente de tu presencia en mi diario vivir. Muéstrame aquellas cosas que me están impidiendo buscarte en oración. Amén.

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